viernes, 5 de agosto de 2011

Capítulo 4

Pasaron como dos semanas después del encuentro con Christian, el chico de los ojos azules.
Se lo conté a mi mejor amigo, Lucas, al que conocía desde la guardería y con el que compartía todos mis secretos. Siempre he tenido más amigos chicos que chicas, desde que nos hacían cogernos de la mano y formar una fila para entrar en clase, y nos pintábamos las caras en los cumpleaños o jugábamos en el parque mientras las madres hablaban de sus cosas.
Creía, creo y seguiré creyendo, hasta que alguien me demuestre lo contrario, que los chicos son mejores amigos que las chicas. En el sentido de que no se dedican a compadecer al otro, simplemente escuchan, te comprenden y luego intentan hacerte olvidar aquello que te preocupa y sacarte una sonrisa. Las chicas suelen dedicarse a criticar a los demás, a recrearse en sus problemas. Está claro que hay excepciones, pero yo te hablo desde mi experiencia personal, hija, y sinceramente siempre he preferido contarle mis problemas a mi hermano o a Lucas que a mi madre o a alguna amiga de clase.
Pues Luke, como yo le llamo, me dijo que había sido muy afortunada de que el chico de los ojos azules no fuera el violador de los ojos azules. Y acto seguido los dos reímos. Yo creo que él es otra de esas personas especiales, con las que te gusta estar en cualquier situación. Además, siempre tuvo mucho carisma. Si quería decir algo, todo el mundo callaba y le escuchaba con atención, y eso hacía que lo admirara cada vez más.
Hubo un tiempo en el que estuve colada por él, antes de la época en la que se llevaban las fundas de colores para los móviles y las camisetas de Inglaterra, todo hay que decirlo. Pero preferí guardármelo para mí, no se lo conté ni siquiera a Dany, y esperé a que se me pasara, porque sólo el tiempo puede hacer que olvides cuánto amas a alguien.
Hija, he de decirte que no te creas el tópico de “los chicos y las chicas no pueden ser amigos”, ya te digo yo que sí es posible, lo que no puedo asegurarte es que no duela. Pero entonces teníamos una amistad construida desde hacía muchos años, y nos queríamos mucho, siempre desde la amistad, porque ya te digo que hice todo lo posible para olvidarme del amor por aquellos tiempos.

1 comentario:

  1. Cariño, gracias por emocionarme. Estoy muy orgulloso de ti, no dejes de escribir

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